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BHAGAVAD-GÎTÂ

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  • BHAGAVAD-GT

  • Bhagavad-Gt(Canto del Seor)

    Coloquios entre KRISHNA y ARJUNA,prncipe de la India

    Traduccin del snscrito, con notas filolgicas y aclaratoriasde

    J. Roviralta Borrell

  • A LA MEMORIADE H. P. BLAVATSKY,

    eximia escritora en cuyos libros, y sealadamente en sus dos obras magistrales, ISIS UnveIled y The SeCreT doCTrIne, he conseguido encontrar vivificantes rayos de luz que intilmente he buscado en otras partes; a su memoria dedico esta versin del Bhagavad-Gt

    J. Roviralta Borrell.

  • Contenido

    DeDicatoria 5

    introDuccin 9

    Catlogo de las obras consultadas . . . . . . . . . . . . 45

    Bhagavad-Gt

    canto I.- Yoga del conflicto y desaliento de Arjuna 49

    canto II.- Snkhya-Yoga 61

    canto III.- Yoga de accin 81

    canto IV.- Yoga del Conocimiento 93

    canto V.- Yoga de la renuncia de accin 107

    canto VI.- Yoga del dominio de s mismo 117

    canto VII.- Yoga del Superconocimiento 131

    canto VIII.- Yoga de la Divinidad Suprema e Impe-recedera 141

  • canto IX.- Yoga del soberano Conocimiento y del soberano Misterio 151

    canto X.- Yoga de las Excelencias divinas 163

    canto XI.- Yoga de la Visin de la Forma Universal 177

    canto XII.- Yoga de la Devocin 193

    canto XIII.- Yoga de la distincin entre la Materia y el Espritu 199

    canto XIV.- Yoga de la Separacin de las tres Cua-lidades 211

    canto XV.- Yoga del alcance del Principio Supremo 219

    canto XVI.- Yoga de la distincin entre la condi-cin divina y la demonaca 227

    canto XVII.- Yoga de la distincin entre las tres cla-ses de fe 235

    canto XVIII.- Yoga de la Liberacin por medio de la Renuncia 245

    apnDice 267

    Glosario 291

  • INTRODUCCIN

    Es incuestionable que, de todos los monumentos li-terarios de la antigedad, ocupan el sitio de preferen-cia las dos clebres epopeyas indias designadas con los nombres de Mahbhrata y Rmyana, siendo la primera de ellas, en concepto del eminente orientalis-ta Mr. Eugenio Burnouf, el libro snscrito de mayor utilidad que se conoce, pues contiene abundancia de valiosos documentos morales para toda clase de per-sonas, sea cual fuere su condicin, desde la ms hu-milde a la ms encumbrada, y a la par es riqusimo venero para aquellos que ansan conocer los planos suprasensibles de la naturaleza.

    Tocante al significado del nombre Mahbhrata, reina alguna discrepancia entre los autores. La ma-yor parte de ellos, incluyendo en este nmero a H. P. Blavatsky, opinan que esta voz snscrita significa la Gran Guerra. Cappeller, en su Diccionario Snscrito-ingls, la traduce en el sentido de la gran guerra de los Bhratas. Mrs. A. Besant, en The story of the Great War, buscando su etimologa en las voces Bhrata,

  • 10 Introduccin

    que significa los descendientes del poderoso rey Bha-rata, y mah, grande, dice que es la gran historia de los descendientes de Bharata. Segn otra interpre-tacin, fundada en una de las numerosas acepciones de la voz bhara (guerra, peso, canto, himno, etc.), que por s sola da una perfecta idea de la importancia de la obra, la voz referida equivale a gran peso; pues, segn la leyenda, habiendo los Suras (dioses) puesto dicho poema en uno de los platillos de una balanza y los Vedas en el otro, el Mahbhrata, dotado de un peso ms considerable, hizo inclinar la balanza a su favor.

    No se crea que pueda haber exageracin en tales elogios, puesto que un historiador tan imparcial y competente como Csar Cant, haciendo suyas las apreciaciones de un sabio orientalista ingls, dice El Mahbhrata es la epopeya ms colosal de todas, y sobrepuja tanto a la Ilada, a la Odisea, a la Jerusa-ln Libertada y los Lusiadas, como las pirmides del Egipto a los templos de la Grecia.

    En el curso de esta grandiosa epopeya, sobresale un episodio notabilsimo bajo todos los conceptos, el BHAGAVAD-GT1 episodio que, si bien no est desli-gado del resto de la obra, forma por s solo un poema completo. Tan extraordinario es el mrito literario y fi-losfico de este libro, que ha sido calificado de Biblia de los hindes y considerado como una de las Cinco joyas de la literatura devangar 2, y por la traduc-

    1Pronnciese guita. 2 Esta palabra significa lenguaje o escritura de los Dioses, y designa el

  • Introduccin 11

    cin de dicho poema, hecha por Ch. Wilkins en 1785, es como se dio a conocer en Europa, por primera vez, la literatura snscrita. No cabe duda diceCant de que Oriente no ha dejado obra alguna ms grandiosa que sta, ni ms digna del estudio de los eruditos. Se revela en ella el pantesmo indostnico con majestad, con profundidad y a menudo con una elocuencia, te-rrible. Se le creera un sublime canto de Empdocles y de Lucrecio, intercalado en una relacin homrica.

    El asunto del BHAGAVAD-GT se desarrolla en un estilo elevado, sublime, cuajado de bellezas literarias, de comparaciones ingeniosas e imgenes inspiradsi-mas, que dejan muy atrs a las de Homero y de los poetas de mayor vuelo. En las pginas del poema se encuentran pasajes notables por la encantadora sen-cillez de su estilo; otros de una majestad imponente, y otros, en fin en los cuales se amalgaman la subli-midad, la delicadeza y el sentimiento ms exquisito. Se tropieza a cada paso con pensamientos profunda-mente abstrusos y metafsicos revestidos de imgenes palpables y de un colorido tal que desafan la audacia de todos los poetas, revelndose en las descripciones y en los diversos detalles del poema la riqueza de len-guaje, el derroche de elocuencia y la fecunda e in-agotable imaginacin de su autor. Como dice S. Lvy en La Grande Encyclopdie, no hay en poesa alguna nada ms grandioso que la escena en que, a ruegos

    carcter de letra con que ordinariamente se escribe e imprime el snscrito, en contraposicin al alfabeto Nandingar, que se estila en el Sur de la India.

  • 12 Introduccin

    de Arjuna1, Krishna se presenta en su forma soberana a los ojos del hroe, deslumbrado por tanta magnifi-cencia y tanto esplendor.

    Pero el BHAGAVAD-GT no es tan solo un mo-numento literario, un tesoro de poesa y elocuencia. Este poema, a pesar de sus reducidas dimensiones, es una exposicin completa de la metafsica brahm-nica2, la esencia de los Vedas y de todas las Escritu-ras sagradas, la sntesis de la verdadera doctrina, la suprema filosofa de una antigedad remota, un tra-tado del yoga o unin mstica con la Divinidad; una obra, en fin, que, por su profundidad y extraordina-ria trascendencia, fue elegida por hombres pensado-res de la talla de Humbold, Schlgel3 y otros muchos, como objeto de sus diarias y asiduas meditaciones.

    1 la j de la palabra Arjuna se pronuncia dj, como en la voz catalana adjudicar o en la italiana girare.

    2 Los ms grandes misterios de la religin brahmnica estn contenidos en este magnfico poema. (Isis sin velo, II, 563).

    3 Guillermo de Humbold deca que daba gracias a Dios por haberle permitido vivir lo bastante para poder conocer este maravilloso libro. Schlgel, despus del minucioso estudio que hizo del poema en cuestin, prorrumpe en las siguientes exclamaciones:Magistrorum reverentia a Brachmanis inter sanctissima pietatis officia refertur. Ergo te primum, vates sanctissime, Numinisque hypopheta! quisquis tandem inter mortales dictus tu fueris, carminis hujus auctor, cuyus oraculis mens ad excelsa quoeque, aeterna atque divina, cum inenarrabili qudam delectatione rapiturte primum, inquam, salvere jubeo, et vestigia tua semper adoro.

  • Introduccin 13

    El BHAGAVADGT dice el sabio hindusta Mr. E. Durmeril no es solamente un poema de forma es-plndida y maravillosa, en el cual, como en la mayor parte de las grandes producciones del genio hind, la poesa slo ocupa un lugar secundario, sirviendo de pretexto a determinadas especulaciones, filosficas; es principalmente un Evangelio, una buena nueva anunciada al mundo por un Dios que temporalmente se hizo hombre para llevar, hace ms de dos mil aos, la resignacin y la esperanza a millones de deshere-dados de los bienes y felicidades de la tierra.

    Lean con asiduidad este libro, haciendo de l su compaero inseparable, todos cuantos sientan su co-razn lacerado por la amargura y el infortunio, y en sus pginas encontrarn el blsamo bienhechor que trocar su angustia y desesperacin en dulce calma y tranquilidad apacible. Lanlo asimismo atentamente una y cien veces todos aquellos que aspiran a algo ms que a la satisfaccin de sus apetitos y pasiones terrenas; todos aquellos que, considerando lo efmero de los placeres materiales y la inestabilidad de las co-sas mundanas, estn sedientos de los puros e inefa-bles goces del Espritu. Medtenlo, en fin, los hombres pensadores que, atormentados por la punzante duda o por el vago temor de lo desconocido, buscan con ar-diente afn un rayo de luz que disipe las densas tinie-blas del ms all; y en este libro podrn vislumbrar, a travs de alegricos atavos y galas de lenguaje, in-mensos e inagotables tesoros de sabidura.

    Porque hay que advertir que esta obra es un regis-

  • 14 Introduccin

    tro de las enseanzas que se revelaban a los nefitos durante los Misterios de la Iniciacin, y como tal, es profundamente esotrica, esto es, una obra en la que, bajo el velo de la ficcin, se exponen las verdades ms augustas y transcendentales, ocultndolas hasta cier-to punto a las miradas de las masas ignorantes, a fin de evitar dolorosas profanaciones. El autor del poe-ma, lo mismo que Moiss, Cristo, Buddha, Zoroastro y otros grandes Iniciados, emplearon siempre un len-guaje enigmtico y lleno de alegoras para explicar los misterios del reino de Dios, a fin de que las gentes viendo, no perciban, y oyendo, no entiendan.

    Muy por encima de la letra que mata, est el es-pritu que vivifica; y este espritu, esta Verdad sin velo, este sentido ntimo de las Escrituras sagradas, nicamente lo conocen aquellos pocos discpulos es-cogidos que, por sus relevantes virtudes y exaltada espiritualidad, han merecido entrar en el secreto san-tuario del Esoterismo.

    Sin disputa alguna es el BHAGAVAD-GT el mejor libro de estudio diario para los hombres de todas con-diciones y sealadamente para los que estn dotados de cierto grado de espiritualidad. Pero es, adems, interesantsimo para los hombres de ciencia y para todas las personas pensadoras en general.

    En el curso de esta obra se dejan entrever los pro-blemas que ms agitan el pensamiento humano, re-sueltos de una manera lgica y admirable, explicando

  • Introduccin 15

    as el origen, evolucin y destino del Universo y del Hombre, del macrocosmo y del microcosmo; proble-mas, stos, a los cuales se aplica una misma clave para descifrar sus misterios, por cuanto el microcos-mo, o sea el Hombre, es trasunto fiel del macrocosmo o Universo, puesto que, como ha dicho muy acertada-mente el laureado autor de La Atlntida, la Naturale-za, en sus cosas ms pequeas, es una imagen de las cosas ms grandes.

    En el BHAGAVAD-GT, conforme se ha dicho an-tes, encontrar el lector las grandes enseanzas que constituyen el fundamento de la religin brahmnica, y de las cuales presento un resumen citando las si-guientes palabras de Mrs. A. Besant: Existe un Ser Uno y Supremo, el Espritu o Yo ntimo que est en todo cuerpo y en todo ser; este Dios se halla en todas partes, en el sol, en la luna, en las estrellas, en las divinidades inferiores, en los hombres, animales, ve-getales y minerales. Hay una sola vida comn a todos los seres, y esta vida es Dios. Por consiguiente, todas las criaturas son en realidad una sola; su separacin es slo aparente. Lo que es bueno para uno, es bueno para todos; lo que es bueno para todos, es bueno para uno. De ah el amor que debemos profesar a todos los seres del universo, pues por razn de tal comunidad de existencia, nos daamos a nosotros mismos cuan-do inferimos dao a otro ser de cualquiera especie que sea.

    Otra doctrina importantsima, que cada da va ad-quiriendo mayor aceptacin entre nosotros, es la de

  • 16 Introduccin

    la palingenesia o pluralidad de existencias de un mis-mo individuo; proceso indispensable para la completa evolucin y el perfeccionamiento de los seres. Gracias a esta serie de encarnaciones, la Mnada o Yo interno pasa sucesivamente de un cuerpo a otro, atesorando experiencias en cada uno de sus renacimientos, has-ta que, terminado el ciclo de existencias y completada la evolucin del ser, el Espritu individual, o sea el Yo interno (que es una parte segregada de la naturaleza espiritual de la Divinidad, e individualizada por su unin con formas corporales) vuelve a su punto de origen, al Espritu universal e infinito, absorbindose en El como la gota de agua en el inmenso ocano.

    Asimismo puede el filsofo encontrar en este libro la tan anhelada solucin a las intrincadas y arduas cuestiones: Quin soy? De dnde vengo? A dnde voy? Qu destino est reservado a la Humanidad? En este mismo poema se hallan claramente formula-dos diferentes principios que parecan ser fruto de las investigaciones cientficas de los tiempos modernos. Tales son, entre otros, la unidad de la fuerza y de la materia, la doctrina de la evolucin y del transfor-mismo, expresada en nuestros tiempos por Lamarck y Darwin, y segn la cual, lo que es hombre hoy, fue anteriormente animal, planta, mineral; la doctrina de la conservacin o indestructibilidad de la materia y de la energa, nada se crea y nada se pierde en la Natu-raleza, o en otros trminos: no hay existencia posible para lo que no existe, ni puede dejar de existir lo que existe.

  • Introduccin 17

    Estas y otras muchas verdades profundsimas de que tanto blasona la Ciencia moderna, no escaparon, pues, a la sutil penetracin de los antiguos filsofos de la India: tan cierta es la sentencia de que nada nuevo hay bajo el sol.

    Bajo el punto de la tica, El BHAGAVAD-GT en nada cede a los cdigos morales de los dems pases, y no puede menos de ser as tratndose de un libro tan apreciado en la India, donde corren de boca en boca numerosas sentencias de una moralidad exquisita1. La abnegacin, el altruismo, la caridad, el desinters, el olvido de las ofensas, la tolerancia, la mansedum-bre, la templanza, la pureza, la compasin a todos los seres vivientes son laudables virtudes cuya necesidad se encarece, en este poema, como otros tantos esca-lones que conducen a la meta del perfeccionamiento humano. En cambio, el autor se muestra implacable contra la hipocresa, la soberbia, la vanidad, el egos-mo, la clera, la ignorancia, la ambicin, la concu-piscencia, el mal ejemplo y todos los dems vicios y pasiones que degradan la condicin de hombre.

    En una palabra: tan pura, tan sublime es la moral encerrada en las pginas del BHAGAVAD-GT, que algunos misioneros europeos han pretendido recono-cer en l la influencia del Cristianismo; cosa de todo

    1 Como, por ejemplo: El sndalo comunica su perfume al hacha misma que le hiere; el rbol presta su grata sombra al leador que le corta.etc.

  • 18 Introduccin

    punto inadmisible, por la sencilla razn de que tal poema es muy anterior a la era cristiana.

    Sin embargo, a nadie debe maravillar el que se ha-llen ciertas semejanzas, ciertos puntos de contacto entre el poema en cuestin y el Nuevo Testamento , ni tampoco deben sorprendernos las controversias sus-citadas entre panditas (doctores, letrados) y misione-ros cristianos acerca de si tales o cuales enseanzas del BHAGAVAD-GT son sacadas del Evangelio, o si los evangelistas las tomaron de dicho Canto, puesto que las Escrituras sagradas de casi todos los pases lo demuestran palpablemente los modernos estudios de Religin comparada ocultan en el fondo una mis-ma Verdad, si bien revestida con distinto ropaje en cada una de ellas, amoldado a las circunstancias de lugar y tiempo; teniendo del BHAGAVAD-GT la gran ventaja de ser quizs el nico libro mstico que no ha pasado por el lecho de Procusto de las conveniencias humanas, pues se halla exento de mutilaciones y no ha sido desfigurado en lo ms mnimo por medio de interpolaciones y enmiendas1. Tan grande es la vene-

    1 Es muy digno de notarse el cuidado religioso con que se ha conservado el texto del BHAGAVAD-GT, dice Telang, Schlgel y Lassen han declarado que, en su opinin, poseemos en la actualidad el texto casi exactamente en las mismas condiciones en que estaba cuando sali de las manos de su autor. Poqusimas variantes hay que merezcan el nombre de tales, y algunas de stas son sealadas por los comentaristas. El nmero exacto de estancias o dsticos del GT es de 700. As se ve en los manuscritos corrientes, en el que utiliz Zankarchrya y hasta en el texto del poema incluido en el Mahbhrata. De ello deduce Schlgel que el autor debe de haber escogido tal nmero de intento, a fin de evitar en lo posible

  • Introduccin 19

    racin con que se ha mirado siempre al GT, que se-gn K. Bannerji dice nadie, hasta hoy, ha aadido a dicho libro ni ha suprimido de l una sola sentencia, una palabra, una letra ni una coma siquiera.

    El ms importante objeto moral del BHAGAVAD-GT es desarrollar en el hombre la espiritualidad, para conducirle de esta suerte al logro de su fin su-premo. En nosotros hay dos corrientes o tendencias opuestas y en perpetua lucha entre s; la una nos lle-va al embrutecimiento, a la degradacin, y nos sujeta a la tierra encadenndonos a la materia; la otra nos ennoblece, sublima y eleva a las serenas regiones del Espritu: As es que, para lograr el verdadero progreso humano, es menester, por una parte, contrarrestar, destruir una por una todas las afecciones, todos los deseos, que nos ligan a la existencia terrena; y por otra, concentrar todos nuestros anhelos, todas nues-tras aspiraciones en el Espritu, en el Yo interno, en el Dios que reside en lo ntimo de nuestro ser. Me-diante este doble proceso se consigue el yoga, o sea la armona del inferior con el Yo superior, la unin del hombre con la Divinidad.

    Para conseguir semejante resultado, no son en rea-lidad un obstculo positivo los deberes que nos impo-nen la sociedad y la familia; pues una cosa es ejecutar los actos de nuestra vida movidos slo por el deseo,

    toda interpolacin ulterior. Esto, seguramente, no es inverosmil aade Telang, y si el autor abrigaba en realidad el propsito que le atribuye el clebre fillogo alemn, no hay duda que ha logrado completamente su objeto.

  • 20 Introduccin

    inclinacin o inters, y otra cosa es desempearlos con entero desprendimiento y con la idea de cumplir un deber. Tampoco es indispensable para ello el retiro en parajes solitarios, el aislamiento del mundo, pues-to que, aun en medio de las tareas y del bullicio de la sociedad humana, es posible llevar una vida ascti-ca; de igual manera que en las soledades del desierto puede el hombre tener su pensamiento en las cosas mundanas. La verdadera importancia de la cuestin est en el aislamiento mental, no en la simple soledad corprea; los obstculos reales para la unin mstica no estn fuera de nosotros, sino dentro de nosotros mismos.

    He dicho, hace poco. Que el BHAGAVAD-GT es anterior a la era cristiana. En efecto; aunque existen grandes divergencias por parte de los orientalistas, acerca de la poca en que fue escrito, no obstante, parece probado, por datos histricos, que este poema tiene una antigedad bastante ms respetable que la del Cristianismo: As es que Telang, presentando gran copia de argumentos irrebatibles, afirma que es ms que probable que la fecha ms prxima en que fue compuesto el BHAGAVAD-GT, ha de ser ante-rior al siglo tercero antes de J. C. Varios orientalistas pretenden que data de doce a quince siglos antes de nuestra era. Los dos clebres hindustas Colebrooke y Wilson sostienen muy fundadamente que este poe-ma es anterior a la poca de Ciro el Grande (590-536 antes de J.C.). Csar Cant opina que se le puede atribuir quizs una antigedad de mil aos antes de

  • Introduccin 21

    la era vulgar; segn Dumeril, este libro cuenta unos dos mil aos de existencia. Mrs. A. Besant, A. Govin-dchrya y otros autores muy versados en cuestiones orientales, afirman que el coloquio entre Krishna y Arjuna ocurri unos cinco mil aos atrs, o sea a fi-nes del Dwpara-yuga, edad anterior a la nuestra1.

    Sin duda el lector habr visto con extraeza que, tratndose de un poema tan importante como el BHAGAVAD-GT, no se haya hecho todava mencin de su autor. Esta es otra cuestin que est an por dilucidar.

    Segn se dice, este libro fue escrito por Vysa, pero desconocemos casi por completo quien fue este per-sonaje y la poca en que floreci. Por otra parte, a lo que parece, Vysa no es ningn nombre propio, sino un trmino snscrito que significa el que desarrolla o amplifica, esto es, un intrprete o revelador, razn por la cual dicho nombre se ha aplicado a numerosos Gurs (maestros) eminentes, siendo uno de ellos el compilador u ordenador de los Vedas (Veda-Vysa). Los Purnas hacen mencin de veintiocho Vysas pe-ro positivamente se cuentan muchos ms. (Vase: H. P. Blavatsky; Theosophical Glossary).

    Para facilitar la comprensin del BHAGAVAD-GT es indispensable presentar aqu, aunque slo sea a

    1 el Kali-yuga, edad negra o de hierro, o sea la presente, empez luego que Krishna se hubo despojado de su cuerpo mortal.

  • 22 Introduccin

    grandes rasgos, el argumento del Mahbhrata, pues-to que, como he dicho anteriormente, aquel poema es un episodio que figura en la seccin titulada Bhchma Parva del libro 6 de esta grandiosa epopeya.

    El asunto de la obra entera son los hechos que ocu-rrieron en las postrimeras del Dwparayuga1, o sea unos cinco mil aos atrs, entre dos ramas rivales de una misma tribu, las cuales, aunque descendan de un solo antecesor, el rey Kur, hicieron armas entre ellas para lograr la soberana del reino cuya capital era Hastinpura2. La ms antigua de dichas ramas conservaba el nombre genrico de la tribu, Kur o Ku-rava, mientras que la ms joven era designada con el nombre de Pandava, nombre derivado de Pndu, padre de los cinco principales jefes de la misma.

    Acerca del nombre Kur -dice J. Cockburn Thom-son, muy poco es lo que sabemos, pero este poco es suficiente para probar su gran importancia. No vemos medio de hacerlo derivar de ninguna raz snscrita, ni tiene, como muchos nombres hindes, trazas de explicar las peculiaridades de la persona o personas que designa. De ah que, con toda probabilidad, pueda considerarse como un nombre de una antigedad re-mota, trado por la raza aria desde los primeros tiem-pos de su residencia en el Asia Central. En la lengua snscrita dicho trmino tiene cuatro acepciones dis-

    1 edad de bronce, la que precedi a la nuestra.2 Literalmente, ciudad de los elefantes. Esta ciudad, actualmente en

    ruinas, estaba situada a unas 57 millas al N.E. de Delhi, a orillas del antiguo lecho del Ganges.

  • Introduccin 23

    tintas: es el nombre de la regin (dwipa) septentrional del mundo, que, conforme han descrito los gegra-fos, est situada entre la cadena ms septentrional de montaas nevadas y el mar polar. Es tambin el nombre del ms septentrional de los nueve varchas 1 del mundo conocido. Entre la dilatada genealoga de la tribu misma, es conocido como el nombre de un an-tiguo rey, al cual se atribuye la fundacin de la tribu. Finalmente, designa una tribu aria de bastante im-portancia para perturbar con sus revoluciones todo el norte de la India, y para hacer de sus batallas el tema del poema pico ms colosal de la antigedad.

    Teniendo en cuenta todos estos datos aade el ci-tado autor nos sentimos inclinados a sacar la con-clusin de que el nombre referido era originariamente el de una raza habitante en el Asia Central, ms all del Himalaya, raza que emigr juntamente con otras hacia el noroeste de la pennsula, formando todas ellas el gran pueblo que en conjunto se llam Ario, o noble, para distinguirse de los aborgenes a quienes l subyug y cuyo territorio ocup eventualmente.

    Durante la poca en que se desarrollaron las es-cenas del Mahbhrata, la tribu referida habitaba las llanuras del Doab, y su regin particular situa-da entre los ros Jumna y Sursuti2, era conocida con el nombre de Kurukchetra, o llanura de Kur, lugar santificado por los piadosos actos del antecesor de las dos ramas rivales.

    1 Regiones, pases, partes del mundo.2 Actualmente, Kurnul y Jheend.

  • 24 Introduccin

    La capital de este pas era Hastinpura, donde rei-n, en una poca que no podemos precisar con exacti-tud, un rey de la dinasta lunar llamado Vichitravrya. Este rey era hijo de Zntanu y Satyavat; Bhchma y Krishna Dwaipyana1, denominado por sobrenombre el Vysa, eran hermanastros suyos, sindolo primero por parte de padre, y el ltimo por parte de madre. Cas con dos hermanas, Amb y Amblik, pero ha-biendo muerto a consecuencia de sus excesos muy poco tiempo despus de su matrimonio, no dej su-cesin, quedando as truncada la descendencia del rey Zntanu. A fin de ocultar a los ojos del pueblo esta desgracia, que es una de las mayores que puede experimentar una familia real, el gran richi llamado el Vysa, hermanastro del difunto rey, obedeciendo a las instigaciones de Bhchma, se cas con las dos viudas, y engendr dos hijos, Dhritarchtra y Pndu, que pasaron por ser hijos del rey Vichitravrya2, y los cuales, despus de la muerte de Vysa, su verdadero padre, fueron educados por su to Bhchma, quien, durante la minoridad de ellos, tuvo a su cargo el go-bierno del reino.

    Dhritarchtra, que era el primognito, se cas con Gndhr, hija de Subala, rey de Gndhra, de la cual tuvo cien hijos (noventa y nueve de ellos varones), que

    1 No se confunda este personaje con el dios Krishna, protagonista del poema.

    2 Cuando no se tienen hijos, la sucesin deseada puede obtenerse por la unin de la esposa, debidamente autorizada, con un hermano u otro pariente. (Leyes de Man, IX, 59).

  • Introduccin 25

    fueron los prncipes Kurs o Kuravas, el mayor de los cuales se llamaba Duryodhana. El menor de los dos hermanos, Pndu, tom primeramente por esposa a Prith, llamada tambin Kunt, hija de Zra, rey de los Ydavas, y ms tarde a Mdr, hermana del rey de Mdra, de las cuales nacieron los cinco prncipes pandavas.

    Pero esto requiere una explicacin. Un da, habien-do salido a cazar, Pndu, padre putativo de los cin-co prncipes pandavas, cometi un acto de crueldad dando muerte a un venado que se haba juntado con su compaera, y por este hecho se atrajo sobre s una maldicin1, en virtud de la cual (segn se le predijo) deba morir inmediatamente en el caso de pretender juntarse con alguna de sus esposas, como en efecto sucedi pasado algn tiempo.

    As, pues, los cinco pandavas de que se ha hecho mencin fueron engendrados msticamente por diver-sas divinidades: Yudhichthira, Bhma y Arjuna eran hijos de Prith por obra de Dharma2, Vyu3 e In-dra4 respectivamente; mientras que Nakula era hijo de Mdri por obra de Nsatya5, y Sahadeva lo era por la de Dasra6.

    1 Los futuros resultados (premio o castigo) de nuestros actos y pensamientos se designan con el nombre de Karma; la maldicin de un Dios o de un santo. (richi) es un anuncio de este Karma. (A. Besant).

    2 dios de la Justicia.3 dios del viento.4 Prncipe de los dioses.5 Primero de los hermanos gemelos Azwins.6 Segundo de los gemelos Azwins.

  • 26 Introduccin

    Este relato tiene todas las trazas de una ficcin in-ventada con el objeto de atribuir un origen divino a los cinco hroes del poema. Pero, sea de ello lo que fuere, Duryodhana y sus noventa y nueve hermanos eran los jefes de la rama Kur, la ms antigua de la tribu, y los cinco prncipes pandavas lo eran de la ra-ma Pandava, o sea la ms joven.

    El siguiente cuadro sinptico har ms compren-sible la confusa genealoga de los descendientes de Bharata.

    Dhritarchtra era ciego de nacimiento, y siendo esta circunstancia, segn la ley brahmnica, un im-pedimento para gobernar, se vio aquel obligado a re-nunciar a la corona a favor de Pndu, su hermano menor, designando, para sucederle en el trono, a Yu-dhichthira, primognito de los prncipes pandavas.

    Estos cinco prncipes, cuya educacin fue muy esmerada, no tardaron en distinguirse por su vasto saber y sus brillantes hechos de armas, siendo tan grande el renombre que adquirieron, que lleg a ex-citar los celos y la envidia de su primo Duryodhana, el mayor de los hijos del rey ciego. A consecuencia de esto, Duryodhana, despus de haber intentado en va-no deshacerse de sus primos incendiando el palacio donde ellos residan, fabricado de intento con laca, resina y otras materias inflamables, apel al enga-o y a la astucia ideando un plan para arruinar por completo a sus rivales. A este fin se concert con su

  • Introduccin 27B

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  • 28 Introduccin

    to Zakuni, habilsimo jugador de dados, para sacar partido de la aficin que Yudhichthira tena al juego, de suerte que, obligndole a arriesgar su reino, lo per-diese.

    Invitado el prncipe pandava a jugar, acept la par-tida, y en medio de la embriaguez producida por el juego, arriesg sus alhajas, servidumbre, elefantes, caballos y dems posesiones privadas, su reino y por fin su misma esposa Draupad, perdiendo una tras otra todas las puestas; a consecuencia de lo cual, la infeliz reina fue separada de su esposo y tratada igno-miniosamente como esclava.

    Sin embargo, no era posible retirar la palabra em-peada. A tenor de lo estipulado, Duryodhana deba ocupar el trono durante doce aos, y los cinco prn-cipes pandavas, acompaados de su esposa comn, Draupad, fueron condenados al destierro, marchan-do errantes y sufriendo toda clase de privaciones en este largo perodo de tiempo.

    Una vez expirado el plazo y transcurrido adems otro ao que los infelices prncipes pasaron de in-cgnito en el reino de Matsya, gobernado por el rey Virta, Yudhichthira, alegando incuestionables dere-chos, reclam la corona, mas el prfido Duryodhana rechaz tenazmente las legtimas pretensiones de su primo.

    En vista de semejante usurpacin, los prncipes pandavas resolvieron conquistar su reino por medio de la fuerza, y a tal fin reunieron en torno suyo a sus alia-dos y amigos, formando con el apoyo de varios reyes

  • Introduccin 29

    vecinos un poderoso ejrcito, con el cual se dispusie-ron a atacar a su injusto opresor, quien, por su parte, se apresur tambin a reunir todas sus fuerzas.

    El ciego rey Dhritarchtra, llevado de un exceso de amor paternal, tuvo la debilidad de condescender con las exigencias de su hijo, aprobando las injusticias y odiosas maquinaciones por l tramadas. El gran sa-bio Vysa y otros varones piadosos, llevados del loable deseo de evitar una guerra sangrienta y desastrosa, trataron de despertar la conciencia del rey; mas todo fue en vano. Entonces, Vysa le ofreci el precioso don de la vista para poder presenciar todos los inci-dentes del combate; pero Dhritarchtra, estremecin-dose ante la idea de ver la horrible matanza que iba a ocurrir por culpa de sus hijos, rehus tamao be-neficio, manifestando que le bastaba con informarse de los acontecimientos por medio del conductor de su carro, Sajaya, a quien el mismo sabio Vysa confiri el don de visin celeste para que pudiera enterarse de todo cuanto sucediese, de da o de noche, de los de-talles ms minuciosos y aun de aquello que no trans-cendiese de la esfera del pensamiento.

    As las cosas, los dos ejrcitos enemigos se pusie-ron en marcha, encontrndose en Kurukchetra, o sa-grado campo de Kur1. Bhma, segundo hijo de Pn-du y famoso por su pericia y valor, tena el mando de las huestes de los Pandavas, mientras que Bhchma, hermanastro de Vichitravrya y to segundo de los Kurs y Pandavas, figuraba a la cabeza del ejrcito

    1 Actualmente, Sirhind, entre los ros Satlej y Jamna.

  • 30 Introduccin

    contrario.En este punto precisamente comienza la escena de

    nuestro poema, la cual tiene siempre lugar en el mis-mo campo de batalla. A fin de que el lector conozca los nombres de los principales campeones de ambos ejrcitos, se supone que Duryodhana se acerca a Dro-na, su maestro en el arte de la guerra, a quien los va nombrando uno por uno, informndole, adems, de diferentes detalles de la escena.

    De pronto, Bhchma, anciano caudillo de los Kurs, da la seal de combate haciendo sonar con fuerza su caracol marino, y todos sus partidarios secundan la orden de su jefe. A esta seal responde Arjuna, ter-cero de los prncipes pandavas, que, como uno de los caudillos de su ejrcito, se halla en un carro de gue-rra juntamente con el dios Krishna revestido de for-ma humana. Este divino personaje, compadecido de dicho prncipe por la incua e injusta persecucin que estaba sufriendo, haba trabado con l una amistad ntima, hasta el punto de desempear en obsequio suyo el papel de sta (gua o conductor).

    De un momento a otro iba a estallar el combate; el estruendo de bocinas, atabales, cuernos, trompetas y otros instrumentos blicos era ensordecedor; los guerreros todos estaban formados en orden de bata-lla, y los arcos, ya armados, amenazaban con sem-brar la muerte disparando una lluvia de saetas. En tan crticos instantes, Arjuna, dndose cuenta de su situacin, suplica a Krishna que gue el carro hacia el espacio que separa a los dos ejrcitos beligerantes,

  • Introduccin 31

    a fin de poder examinar de cerca las filas enemigas. El dios ejecuta sus rdenes, y le muestra los nume-rosos parientes y allegados de su amigo que militan en una y otra hueste.

    Se apoder del desdichado prncipe un estremeci-miento de horror ante la idea de cometer un fratricidio dando muerte a sus parientes, amigos, preceptores y dems seres queridos. Presa de dolor y desaliento, arroja su arco y sus flechas declarando que se dejar matar sin resistencia antes que hacer armas contra aquellos por cuyas venas corre su misma sangre.

    Contstale Krishna intentando persuadirle de que est en un error al adoptar semejante resolucin, y exponindole las sublimes y maravillosas enseanzas del incomparable BHAGAVAD-GT, del Canto divi-no, celestial. Escchale Arjuna sumiso, atento y lleno de profundo respeto a su divino Instructor, y por fin, sobreponindose a s mismo, toma parte activa en el combate, y los valerosos prncipes pandavas recobran sus dominios despus de vencer y exterminar a sus inicuos opresores.

    El relato que se acaba de hacer, aunque de un mo-do somero, es el argumento del Mahbhrata1. Au-tores hay que aceptan este relato al pie de la letra,

    1 El lector que desee conocer ms extensamente esta gran epopeya, podr consultar con fruto el precioso compendio que de ella ha hecho Mrs. A. Besant, con el ttulo The Story of the Great War (historia de la Gran Guerra ).

  • 32 Introduccin

    llegando alguno a suponer, entre otras cosas, tal vez por hacer alarde de ingenio, que la palidez de Pndu1 era ocasionada por la lepra (). Opuestamente al mo-do de pensar de tales autores, va prevaleciendo cada da ms una opinin de todo distinta, o sea que el BHAGAVAD-GT, as como el Mahbhrata entero, ya se le considere en conjunto o ya en sus menores detalles, es una obra en la cual la realidad permane-ce encubierta tras el tupido velo de la alegora y de la fbula.

    Los contextos de los diversos pasajes dice Te-lang indican, en mi sentir, que se ha soltado una se-miverdad aqu y otra semiverdad all, especialmente relacionadas con el sujeto especial de que se est tra-tando; pero no se ha hecho todava ninguna tentativa para organizar las diversas semiverdades que son aparentemente incompatibles en un todo simtrico, donde las aparentes contradicciones podran quizs desvanecerse por completo en una sntesis superior. Esta opinin viene corroborada por otros autores de reconocida competencia, entre ellos W. Brehon, que se expresa en los siguientes trminos: Aquel que es-tudie con atencin este poema, no tardar en darse cuenta de que en el fondo del mismo hay un substra-tum, un sentido ntimo mucho ms grande que lo que puedan sugerirle las simples palabras.

    En efecto: la misma disposicin del poema, la forma en que estn distribuidas sus materias y captulos, diversos hechos de carcter maravilloso y extraordi-

    1 Pandu significa plido.

  • Introduccin 33

    nario que descuellan en el mismo, todo, en fin, revela bien a las claras la verdad de esta ltima opinin, indicando asimismo que es preciso poseer un eluci-dario, o mejor dicho, una o ms claves para poder descifrar los enigmas y misterios de que rebosan las pginas de este libro1. Un solo ejemplo bastar para demostrar esta afirmacin: en el curso de todo el Ma-hbhrata se encuentra de un modo preferente el n-mero dieciocho. Dieciocho son los parvas (divisiones o libros) de que consta dicha epopeya: dieciocho son los cantos o captulos del BHAGAVAD-GT; dieciocho es el nmero que corresponde al nombre de este poema; en dieciocho cuerpos de ejrcito se dividieron los dos partidos beligerantes de Kurs y Pandavas; dieciocho das duro el combate; el nmero dieciocho est mis-teriosamente relacionado el nombre de Arjuna, y die-ciocho es tambin el nmero que representa la forma particular del Logos asumida por Krishna. Igualmen-

    1 Antes de la aparicin del Buddhismo, el BHAGAVAD-GT, por razn de ser uno de los antiguos libros de iniciacin, hallbase nicamente en manos y bajo la custodia de los brhmanes iniciados, siendo por completo desconocido para las muchedumbres. Gautama Buddha, llevado de su deseo de abrir las puertas del Santuario oculto a todos cuantos, sin distincin de casta o de posicin social, se mostrasen dignos de conocer las Verdades supremas, revel en parte el secreto de este libro; pero, inmediatamente despus de la muerte del sabio Maestro, sus enemigos hicieron desaparecer la clave, el verdadero grano de la doctrina, dejando tan solo la cscara para desorientar a las masas. esta preciosa clave, contenida en un volumen tres veces ms abultado que todo el Mahbhrata se dice que los buddhistas iniciados se la llevaron consigo cuando fueron condenados al destierro, y es fama que en el templo de Kandy, en Ceiln, se conserva actualmente un ejemplar o copia de la misma. (SUBBA roW).

  • 34 Introduccin

    te encontramos el nmero dieciocho en las siguientes cifras que indica Suti, contestando a una pregunta de los Richis: El nmero de carros de un ejrcito, oh excelentes brhmanas, segn aquellos que conocen la ciencia de los clculos, es de 21,870 (2+1+8+7=18); el nmero de elefantes es idntico (=18); 109,350 (=18) es el nmero de los soldados de a pie; y 65,610 (=18) es el nmero de caballos. He aqu lo que los hombres versados en la ciencia de los clculos han designado con el nombre de ejrcito completo.

    Como indica W. Q. Judge, en su introduccin al BHAGAVAD-GT, ste puede interpretarse de diver-sas maneras, segn sea el punto de vista bajo el cual lo considere el lector. As es que puede referirse al in-dividuo siguiendo todo el curso de su desarrollo evo-lucionario, a la cosmogenia, a la evolucin del mundo astral, a las distintas jerarquas de seres, a la natura-leza moral, etc.

    Si el relato se aplica al individuo, tenemos que el rey Dhritarchtra representa al cuerpo humano, que la Mnada inmortal, obligada por la fuerza de la ley krmica (ley de justa retribucin) y del tanha (sed o deseo de vida), adquieren al venir a la existencia transmigratoria con el objeto de recorrer el sendero de la evolucin. Es ciego, porque el cuerpo, separa-do de sus facultades internas, es materia insensible, y por consiguiente, incapaz de gobernar; razn por la cual figura en el Mahbhrata otro personaje co-mo regente del Estado, siendo rey de nombre el ciego Dhritarchtra, o sea el cuerpo fsico.

  • Introduccin 35

    Como quiera que en nosotros hay una doble natu-raleza, vemos que los Kurs mencionados en el poe-ma simbolizan la parte material de nuestro ser, el yo inferior, mientras que los prncipes Pandavas, y entre ellos Arjuna, representan los principios espirituales.

    El sabio brahmn tesofo Subba Row, en su exce-lente obra titulada Discourses on the Bhagavad-Gt, dice que por Arjuna ha de entenderse el hombre, o mejor dicho, la Mnada humana, conforme viene a probarlo el significado mismo de Nara (hombre), que es una de las varias denominaciones con que se desig-na a dicho prncipe; y por Krishna ha de entenderse el Yo supremo, el Logos1, Atman o Espritu inmortal, que descienden para iluminar al hombre y contribuir a su salvacin. Este es el motivo porque se representa al dios desempeando, en obsequio de su amigo, el papel de gua en el campo de batalla.

    Bajo el punto de vista filosfico, los dos ejrcitos enemigos, los Kurs y los Pandavas, son las dos agru-paciones de potencias o facultades humanas que tra-ban entre s encarnizada lucha, teniendo las unas a degradarnos y sumirnos en la materialidad, y propen-diendo las otras a elevarnos a la sublimacin espiri-tual. Los Kurs, o sea la parte inferior y ms grosera de nuestra naturaleza primitivamente desarrollada,

    1 Krishna es el Logos, pero slo una forma particular del mismo representada por el nmero dieciocho. Es el Logos que protege al Yo humano, y el dar Krishna su propia hermana Subhadr (nombre que significa bien propicia) en matrimonio a Arjuna, simboliza la unin entre la luz del Logos y la Mnada humana. (SUBBA roW).

  • 36 Introduccin

    obtienen por el momento el poder sobre este plano, y uno de ellos, Duryodhana, prevalece, hasta el punto de que los Pandavas, esto es, las partes ms nobles y espirituales de nuestra naturaleza, se hallan pros-critos temporalmente del reino, o lo que es lo mismo, se hallan imposibilitados para gobernar. La prolon-gada marcha errante y las numerosas privaciones a que estn condenados los prncipes pandavas, son el continuo vagar de un lado a otro, causado por las necesidades de la evolucin, antes que dichas partes nobilsimas de nuestro ser se detengan con el objeto de alcanzar la direccin en la lucha evolucionaria del hombre.

    Cuanto acaba de indicarse respecto al hombre con-siderado individualmente, se puede referir tambin a la Humanidad, o sea al hombre considerado como ra-za, as como al encumbramiento y decadencia cclicos de las naciones.

    La batalla sangrienta que tiene lugar en Kurukche-tra, simboliza la lucha que se entabla entre la parte ms noble o espiritual del hombre, representada por los Pandavas, y las ms grosera y material, represen-tada por los Kurs, con el objeto de conquistar el trono de Hastinpura, esto es, los planos de existencia ms elevados, siendo para ello preciso apelar a la fuerza, a la violencia, hasta que el hombre espiritual, verda-dero santuario de la Divinidad, aniquile por completo a la bestia humana, con todo su cortejo de pasiones y tendencias ruines. Esto mismo es lo que vienen a significar los dos siguientes pasajes bblicos; El reino

  • Introduccin 37

    de los cielos se alcanza a viva fuerza, y los que se la hacen a s mismos, son los que lo arrebatan. (Math., XI, 12); ...de manera que la vida inmortal absorba y haga desaparecer lo que hay de mortalidad en noso-tros. (Corinth., V. 4).

    Es de notar que Arjuna no pretenda que Krishna peleara por l. De esto se sigue que la Mnada hu-mana ha de reir su propia batalla, ayudada, desde el momento en que el hombre empieza a pisar la ver-dadera senda, por su propio Logos, que es su amigo y consejero.

    El descorazonamiento que se apodera de Arjuna, el intenso pesar que le agobia cuando el desventurado prncipe considera que ha de trabar un encarnizado combate contra sus amigos y parientes ms cerca-nos es el profundo desaliento, la desesperacin que se apodera del hombre en el acto de emprender la lucha contra su naturaleza inferior, que es una parte de s mismo; simboliza el sentimiento de doloroso va-co, de amarga soledad que le atormenta cuando tiene que anonadar sus pasiones animales, sus afectos y sus aspiraciones terrenas, que tanto haba acariciado hasta aquel momento y durante repetidas existencias. Es tambin una alegora para expresar que cuando el hombre se halla en el mismo umbral del conocimien-to, con mucha frecuencia su alma consiente que los peores sentimientos de su naturaleza avasallen por completo su razn, y en tales casos, si no se apre-surara a reunir en torno a l sus mejores aliados, el hombre est perdido. Esto tambin es lo que Bulwer

  • 38 Introduccin

    Lytton pretende significar en su Zanoni, cuando des-cribe con tan vivos colores el monstruoso y terrible guardin o habitante del umbral, cuya influencia en el plano de la mente es mucho ms abrumadora que la de cualquier terror de orden material. En semejan-te circunstancias, la victoria o la derrota dependern del efecto que en el hombre produzcan las exhortacio-nes de Krishna, o sea del Logos que brilla dentro de nosotros y habla en nuestro interior.

    Como se deja adivinar por lo antes expresado, la situacin de Arjuna representa la de un chela (dis-cpulo o nefito) puesto frente a frente del espantoso guardin del umbral y a semejanza del Gur (maes-tro espiritual) que prepara al nefito para las tremen-das pruebas de la Iniciacin, dndole las oportunas enseanzas filosficas, as, en el crtico momento de emprender la batalla, Krishna empieza a dar las debi-das instrucciones a su discpulo Arjuna.

    As, pues, el BHAGAVAD-GT como dice Subba Row puede considerarse como el razonamiento que un Gur dirige a un chela enteramente decidido a re-nunciar a todos los deseos y aspiraciones terrenales, pero que siente an cierto desaliento causado por el aparente vaco de su existencia.

    Examinando el poema bajo el punto de vista cs-mico, entonces Dhritarchtra, la llanura de Kur, los caudillos enumerados en el canto primero del BHA-GAVAD-GT, juntamente con sus armas, carros, instrumentos y pertrechos de guerra, son otros tantos seres, fuerzas, planos y planetas del universo, cuya

  • Introduccin 39

    descripcin no corresponde a este lugar. Uno de los principales objetos de este poema segn afirma Sub-ba Row es explicar los ms elevados principios que obran en el Cosmos, los cuales son omnipresentes, indestructibles y comunes a todo el sistema solar.

    Por lo anteriormente expuesto, el lector podr com-prender, sin esfuerzo alguno, que todos los mitos y todas las alegoras que figuran en esta epopeya, muy lejos de ser caprichosas concepciones del poeta y adornos de pura fantasa, como alguien ha supuesto, tienen, por el contrario, un valor y una trascendencia tales, que slo a fuerza de leer y meditar atentamente el poema en cuestin, podr uno vislumbrar su al-cance, profundizar su sentido y descubrir con alguna claridad las sublimes enseanzas contenidas en sus pginas.

    Los dieciocho Cantos de que consta el BHAGAVAD-GT, estn todos ntimamente ligados entre s, y ca-da uno de ellos corresponde a una fase o aspecto par-ticular de la vida humana, as como a diversos puntos de vista de la Naturaleza, con arreglo a las distintas escuelas filosficas que florecieron en la India. Esta circunstancia explica las numerosas repeticiones y la aparente falta de mtodo que Colebrooke y otros au-tores han considerado como defectos literarios en el poema que nos ocupa. Esto debe recordarlo bien el lector al estudiar este libro, procurando sacar las co-rrespondientes analogas.

    Para su estudio, el BHAGAVAD-GT, puede consi-derarse como dividido en tres secciones de seis cantos

  • 40 Introduccin

    o captulos cada una. La primera seccin, exceptuan-do el canto primero, que es puramente preliminar o preparatorio, expone la naturaleza del Espritu indivi-dual; la segunda seccin trata de la naturaleza del Es-pritu universal; y los seis ltimos cantos manifiestan la relacin que existe entre el Espritu individual y el universal, o sea la identidad entre ambos, formando un todo nico e indivisible.

    Del BHAGAVAD-GT se han hecho numerosas traducciones en latn, griego, ingls, italiano, francs, alemn, ruso, persa, rabe, chino, etc1. Se han escrito diferentes y valiossimos comentarios para ilustrar el texto, mereciendo entre ellos especial mencin los de Zankara, Rmnuja2 y Zrdhara. Se han publicado, adems, en el extranjero numerossimas obras refe-rentes a este poema y en la Academia de Ciencias de Berln el barn Guillermo de Humboldt dio dos nota-bles conferencias (el 30 de Junio de 1825 y el 15 de junio de 1826), exponiendo y comentando las ense-anzas del BHAGAVAD-GT.

    1 En latn hay dos traducciones: la de Schlgel y otra de su discpulo Lassen; en griego existe la de Galanos, hecha con la colaboracin del brahmn Kandadarsa; en ingls hay muchas, entre las cuales citar las de Wilkins, Thomson, Telang, Davies, A. Besant, Chatterji, etc; hay adems la versin italiana de Gatti, las francesas de Parraud, Barthelemy St. Hilaire, Burnouf, etc; las alemanas de Lorinser, Franz Hartmann, Garbe, Bhtlingk, etc.2 Conocidos generalmente con los nombres de Zankarchrya y Rmnujchrya respectivamente. La terminacin chrya significa maestro o preceptor.

  • Introduccin 41

    Los datos apuntados bastan y sobran para aqui-latar el extraordinario mrito de esta obra inmortal. En Espaa, sin embargo, no se ha publicado todava, que yo sepa, ninguna traduccin de este libro antes de la presente (cuya primera edicin apareci en el ao 1896), lo cual, triste es confesarlo, pone un vez ms de manifiesto el considerable atraso intelectual en que vivimos. No obstante, debo indicar, en honor de la verdad, que mi malogrado amigo D. Francisco de Montolu hizo una traduccin castellana en vista de la versin inglesa de W. Q. Judge, traduccin que probablemente se habr extraviado en la Amrica del norte, y que es muy distinta de otra que en el ao 1893 se public en Buenos Aires, traducida literal-mente de la edicin francesa de Burnouf. Tambin debo mencionar, en fin, la elegante y castiza versin castellana que D. Federico Climent Terrer hizo de la traduccin inglesa de Mrs. A. Besant, y que sali a la luz en esta capital dos aos atrs (en 1908).

    No se me oculta que, al emprender yo la traduccin del BHAGAVAD-GT, el contacto de mis manos in-dignas habr empaado algn tanto el brillo de esta inestimable joya oriental. Por este motivo es que, al preparar la edicin presente, he puesto el mayor cui-dado posible para que resultara una versin mucho ms esmerada y fiel que la anterior, pues cuando, ha-ce ya ms de catorce aos, emprend por primera vez la traduccin del BHAGAVAD-GT, desconoca casi por completo la difcil lengua snscrita, y por consi-guiente careca entonces de norma segura para poder

  • 42 Introduccin

    orientarme en medio del confuso laberinto de diver-sas interpretaciones dadas por los varios traductores ingleses, y franceses, cuyas obras utilic para llevar a cabo mi labor.

    A pesar de que mi nueva traduccin es mucho ms literal que la primera, especialmente en los lugares doctrinales, y aunque no hay en ella la excesiva liber-tad que campeaba en mi anterior trabajo; debo con-fesar, sin embargo, que ms que a la forma, me he atendido al fondo del asunto, y ms que a la parte li-teraria me he ajustado al sentido filosfico del poema, no perdonando medio alguno para que la presente traduccin sea un exacto y fiel reflejo de las ensean-zas contenidas en este libro.

    Aadir, con todo, haciendo mas las palabras que pone Schlgel en su excelente versin latina, que no tengo la certidumbre de haber sido afortunado en la interpretacin de ciertos pasajes, especialmente de aquellos que por su obscuridad escapan a la penetra-cin del traductor. Debo manifestar, empero, que en la mayor parte de dichos pasajes me he inspirado en las aclaraciones de los comentaristas que gozan de merecida e incontestable autoridad.

    Respetando con la mayor escrupulosidad el sentido del original, he dejado en mi versin cierto nmero de voces snscritas (muchas de ellas corrientes ya en la literatura teosfica occidental), que no tienen exac-ta traduccin en nuestro idioma ni en ninguna de la otras lenguas europeas, pues todas ellas carecen de trminos apropiados para expresar ciertas sutilezas

  • Introduccin 43

    metafsicas que nicamente se hallan en la filosofa oriental. A fin de subsanar este inconveniente, cada vez que he empleado alguno de tales trminos, he aadido a continuacin o en una nota su equivalen-cia en castellano.

    Para concluir, permtaseme tributar mi entusiasta aunque humilde aplauso a la Sociedad Teosfica, que tanto se desvela por la difusin de las obras maestras del Oriente, y uno de cuyos objetos es fomentar el estudio de las literaturas, religiones, filosofas y cien-cias de los Arios y dems pueblos orientales.

    ROVIRALTA BORRELL

    Barcelona, Enero de 1910.

  • Catlogo de las obras utilizadas para la presente traduccin

    BHAGAVAD-GT. Texto snscrito en caracteres devangars.Bangalore, 1846.

    BHAGAVAD-GT. Transcripcin romana del texto snscrito por Mr. Emilio Burnouf. Pars, 1861.

    Traducciones

    BHAGAVAD-GEETA, translated from Sanskrit by Charles Wilkins. Bangalore, 1846.

    La misma, revisada por Tukaram Tatya. Bombay, 1887.

    BHAGAVAD-GEET, XVIII lectiones in sermonem latinum translat, interprete A. G. Schlegel.Banga-lore, 1846.

    THE BHAGAVAD GT, translated by J. Cockburn

  • 46 Catlogo de las obras utilizadas

    Thomson.Hertford, 1855.LA BHAGAVAD GT ou le Chant du Bienheureux,

    traduit par Mr. Emile Burnouf.Pars, Nancy, 1861.La misma, 2 edicin, corregida, 1895.BHAGAVADGT translated by Kshinth Trimbak

    Telang, Oxford, 1882. (Forma parte del tomo 8 de la coleccin Sacred Books of the East, editada por F. Max Mller).

    THE BHAGAVAD GT, or The Lords Lay, transla-ted by Mohn M. Chatterji.London, 1887 (?).

    THE BHAGAVAD GT, the Book of Devotion. Tra-duccin de William Q. Judge. New York, 1890.

    THE BHAGAVAD GT or the Sacred Lay, Transla-ted with notes, by John Davies, 3 edicin. London, 1893.

    THE BHAGAVAD GT or the Divine Ode, transla-ted by Pramaddsa Mitra, Benars, 1896.

    DIE BHAGAVAD GT, das Lied von der Gottheit. Tra-duccin Dr. Franz Hartmann. Braunschweig, 1897.

    BHAGAVAD-GT, with Zr Rmnujchryas Visichtdvaita-commentary. Translated by A. Govindchrya.Madrs, 1898.

    BHAGAVAD-GT or The Song Celestial, translated by Sir Edwin Arnold. London, 1899.

    THE BHAGAVAD-GT with the Commentary of Zr Zankarchrya. Translated by A. Mahdeva Zstri, 2 edicin. Mysore, 1901.

    BHAGAVAD-GT or The Lords Song, translated by Lionel D. Barnett.London, 1905.

    DIE BHAGAVADGT aus dem Sanskrit bersetzt,

  • Catlogo de las obras utilizadas 47

    mit einer Einleitung... von Richard Garbe. Leipzig, 1905.

    THE BHAGAVAD-GT or the Lords Song, trans-lated by Annie Besant, 3 edicin revisada. London, 1896.

    La misma, 4 edicin nuevamente revisada. London, 1906.

    THE BHAGAVAD-GT, with Samskrit Text (en caracteres devangars), free translation into English, a word-for-word translation, and an Introduction on Samskrit Grammar, by Annie Besant and Bhagavn Ds. London and Benars, 1905.

    Entre las muchas obras referentes al BHAGAVAD- GT que he consultado, mencionar las siguientes:

    Discourses on the Bhagavad-Gt, by Mr. T. Subba Row. Bombay, 1888.

    Thoughts on Bhagavad Gt, by a Brahmin F. T. S-Kumbkakonam, 1893.

    Hints on the study of the Bhagavad-Gt, by Annie Besant, Benares and London, 1906.

    Darshana or six System of Hindu Philosophy. Cal-cuta, 1900.

    An Introduction to Yoga, by Annie Besant. Benares and London, 1908.

    The Book of Books, or the Bible of Humanity, by

  • 48 Catlogo de las obras utilizadas

    Seeker. Bombay (sin fecha).The Yoga-sutra of Patanjali, traduccin inglesa con

    notas, etc., por Manilal N. Dvivedi. Bombay, 1890 (?).The Snkhya Philosophy, by Mr. Bertram Keightley.

    (Esta obra, vertida por m al castellano, fue publicada en las revista Sophia, de Madrid).

    Filosofa Yoga, por Viveknanda. Traducida al cas-tellano por D. Jos Grans.

  • bhagavaDgT (Canto del Seor)

    (OM!)

    CANTO I

    Yoga1 del conflicto y desaliento de Arjuna

    Dhritarchtra dijo:

    1 Qu hicieron, Sajaya, mis fuerzas y las de los Pandavas, ansiosas de combatir, al encontrarse en la

    1 la palabra yoga, que figura en el ttulo de cada canto o captulo, indica la manera de practicar la unin divina (yoga) mediante la aplicacin de las ideas o enseanzas de cada canto. Pero, atendiendo a las numerosas acepciones de dicha palabra, tal vez puede drsele (como lo hace algn autor) el significado de libro, tratado, discurso, doctrina, mtodo, etc., segn los casos.

  • 50 Bhagavad-Gt

    sagrada llanura, la llanura de Kur?1

    Sajaya dijo:

    2 En cuanto vio al ejrcito de los Pandavas dis-puesto en orden de batalla, el prncipe Duryodha-na2 se acerco a su preceptor3 y le habl as:

    3 Mira, maestro, la poderosa hueste de los hijos de Pndu formada en orden de batalla por tu experto discpulo, el hijo de Drupada4.

    4 En ella militan, armados con sus arcos potentes, numerosos hroes que pueden competir con Bhma y Arjuna en la pelea: Yuyudhna5, Virta y Drupada, jefe de gran carro de guerra6,

    5 Dhrichtaketu, Chekitana y el esforzado rey de

    1 Kurukchetra, llamado tambin Dharmakchetra (Campo de la ley o Tierra santa), por ser la tierra de los antiguos sabios y santos. El primero de dichos nombres lo recibi del rey Kur, antecesor de las dos ramas rivales de Kurs y Pandavas.2 El rey, o mejor dicho, prncipe Duryodhana, es la personificacin del orgullo, de la envidia y de la injusticia.3 Drona. Este sabio brhmana instruy a los prncipes kurs y pandavas en el arte de la guerra.4 El hijo de Drupada, rey de los Pnchlas, era Dhrichtadyumna, quien, segn refiere el sptimo libro del Mahbhrata, mat ms tarde a drona en un combate. Para la explicacin de estos nombres, vase el Glosario. 5 Llamado tambin Styaki.6 Los jefes de elevada categora iban montados en su correspondiente carro de guerra, siendo por esta razn llamados jefes de gran carro (mahrathas), cada uno de los cuales poda pelear solo con mil arqueros, o con diez mil, segn otros autores. Todo jefe de esta clase iba acompaado de un sta o conductor.

  • Canto I 51

    Kazi1; Purujit, Kuntibhoja, Zaivya, poderoso entre los hombres2,

    6 el bizarro Yudhmanyu, el intrpido Uttamauj, el hijo de Subhadr3 y los hijos de Draupad4, todos ellos igualmente montados en sus grandes carros.

    7 Pero sabe tambin, oh prncipe de los dos veces nacidos5, quienes son nuestros jefes ms ilustres, los caudillos de mi ejrcito. Voy a enumerrtelos para que tengas conocimiento de ellos.

    8 Entre los tales, figuras t, seor, juntamente con Bhchma, Karna, Kripa, victorioso en los comba-tes, Azwatthm, Vikarna6, as como el hijo de Soma-datta7.

    9 y otros muchos heroicos campeones, que por m desprecian la vida, pertrechados con diferentes ar-mas, y todos ellos muy diestros en el arte de la gue-rra.

    10 Nuestras fuerzas, acaudilladas por Bhchma,

    1 La moderna Benars. 2 Zaivya, rey de los Zivis, mereci el calificativo de narapungavas, literalmente: toro entre los hombres. La palabra toro, como emblema del vigor y fuerza varonil, era frecuentemente usada como calificativo honorfico. 3 Abhimanyu, hijo de Arjuna y Subhadr, hermana de Krishna.4 Draupa, hija de Drupada, era esposa de los cinco prncipes pandavas, de cada uno de los cuales tuvo un hijo.5 Dvija, en snscrito. Ttulo dado a los brhmanas y tambin a los individuos pertenecientes a otras castas superiores.6 Tercero de los numerosos hijos de Dhritarchtra.7 Rey de los Bhkas. Su hijo se llamaba Saumadatti.

  • 52 Bhagavad-Gt

    son insuficientes1, mientras que las fuerzas contra-rias, bajo el mando de Bhma, son suficientes para la pelea.

    11 Permanezca, pues, cada uno de vosotros firme en el sitio que tiene designado, y defended todos re-sueltamente a Bhchma.

    12 En aquel momento, el anciano y majestuoso, caudillo, abuelo de los Kurs2, a fin de enardecer el decado nimo del Prncipe3, sopl con fuerza su ca-racol marino, lanzando sones que parecan rugidos de len.

    13 Y al punto respondieron de una vez innumera-bles bocinas, atabales, cmbalos, trompetas y cuer-nos, que sonaban produciendo un ruido atronador.

    14 Entonces, de pie en un carro suntuoso tirado

    1 Este pasaje ha sido objeto de diversas interpretaciones. La mayor parte de los traductores dan al trmino aparyptam del texto el significado de insuficiente, y sta es, en mi sentir, la verdadera interpretacin de dicha palabra; pero entendindose que tal insuficiencia no se refiere al nmero de las fuerzas (puesto que el ejrcito de los Kurs exceda, en un tercio al de los Pandavas), sino al poder, disposicin, idoneidad o competencia de las mismas; y en este sentido como dice M. Chatterji las fuerzas de los Kurs son aventajadas por las de los hijos de Pndu, porque el mal, representado por los Kurs, es personal, mientras que el bien, simbolizado por los Pandavas, es universal; el mal estriba tan slo en el poder del malhechor, en tanto que el bien est fortalecido por la fe en el carcter absoluto de la ley de justicia.2 Bhchma, hermanastro de Vichitravrya, abuelo de los prncipes kurs y pandavas. Al dcimo da de la batalla, fue muerto por Arjuna. 3 Duryodhana senta algn temor o desaliento al considerar que su ejrcito era insuficiente para contender con el enemigo.

  • Canto I 53

    por blancos caballos1, Mdhava2 y el hijo de Pndu (Arjuna] hicieron sonar tambin sus bocinas celes-tes.

    15 Hrichkeza3 son su concha Pchajanya4 y Dha-najaya5 la suya, que tena por nombre Ddiva de los Dioses6 . Vrikodara7, el de entraas de lobo y temible por su fiereza, son su potente bocina Paundra8;

    16 el principe Yudhichthira9, hijo de Kunt, toc la concha Eterna Victoria; Nakula y Sahadeva10 tocaron asimismo las suyas, denominadas respectivamente

    1 El carro simboliza el cuerpo humano, vehculo de la Mnada inmortal y de los restantes principios que integran al hombre. La voz rath significa a la vez vehculo, carro y cuerpo. Los caballos, segn Hartmann, representan la fuerza y la obediencia; el color blanco es emblema de la pureza.2 Krishna es designado a veces con los eptetos de Mdhava (seor de Madh) y Madhusdana (matador de Madh), por haber dado muerte a un gigante llamado Madh.3 Sobrenombre de Krishna. Vase Glosario.4 La Gigantesca. Se le dio este nombre por haber sido fabricada con los huesos del gigante Pachajana, quien Krishna quit la vida en el fondo del mar.5 Epteto de Arjuna, tercero de los prncipes pandavas.6 Dvadatta. Esta concha era una dvida que Varuna, dios de las aguas, ofreci a Arjuna a ruegos de Agni, dios del fuego.7 Bhma, segundo de los prncipes pandavas. Su nombre designa la fiera condicin de que est dotado. 8 Es dudosa la significacin de esta palabra. Burnouf traduce: la grande conque de Roseau, lo cual concuerda con una de las acepciones de la voz Pundra=caa de azucar. 9 Hijo de Kunt, y primognito de los cinco prncipes pandavas.10 Los dos ltimos prncipes pandavas. Eran gemelos e hijos de Pndu por parte de Madr.

  • 54 Bhagavad-Gt

    Dulcsona y Adornada de Pedrera.17 El rey de Kazi, armado con su excelente arco, y

    Zikhandi, jefe de gran carro, Dhrichtadyumna, Virta, el invicto Styaki,

    18 Drupada y los hijos de Draupad, oh Seor de la tierra, juntamente con el hijo de Subhadra, de po-deroso brazo, hicieron sonar tambin sus respectivos caracoles marinos;

    19 de suerte que su horrsono fragor, retumbando en los cielos y la tierra, desgarraba el corazn de los hijos de Dhritarchtra.

    20 A la sazn el hijo de Pndu [Arjuna], cuya bande-ra ostentaba un simio1, advirtiendo que las fuerzas de Dhritarchtra estaban ya ordenadas para el combate, e iban las saetas a surcar el aire, empu su arco.

    21 y dirigindose a Hrichkeza, oh Seor de la tie-rra, le dijo estas palabras:

    Arjuna dijo:

    Gua mi carro, oh Inmortal2, hasta situarlo en me-dio de los dos ejrcitos,

    22 para que pueda yo examinar qu gentes son las 1 Antiguamente los guerreros hindes llevaban las enseas en sus respectivos carros de guerra. El mono o simio debe considerarse aqu como entidad simblica. En la traduccin de W. Q. Judge se lee Hanuman, que era el dios-mono del Rmyana, fiel aliado de Rma, y clebre por su audacia e ingenio sin igual. Gracias a su cooperacin, fue vencido Ravana, demonio-rey de Lank, quien haba raptado a la bella Sita, esposa de Rma, ultraje que motiv la famosa guerra descrita en la mencionada epopeya hind. 2 Achyuta, en snscrito. Vase el Glosario.

  • Canto I 55

    que estn aqu ardiendo en blico afn, y con quienes he de combatir en esta fiera lucha.

    23 Quiero ver de cerca quienes son esos que se han congregado aqu, vidos de pelear en defensa del pr-fido hijo de Dhritarchtra1.

    Sajaya dijo:

    24 Oh descendiente de Bharata: interpelado de tal suerte por Gudkeza [Arjuna], Krishna2 gui el es-plndido carro hasta situarlo entre ambas huestes,

    25 enfrente de Bhchma, Drona y dems prncipes de la tierra, y dijo Contempla, hijo de Prith, a los Kurs all reunidos.

    26 Teniendo la vista, entonces el hijo de Prith dis-tingui all padres, y abuelos, preceptores, tos, her-manos, hijos, nietos y compaeros,

    27 padres polticos y tambin amigos militando en uno y otro ejrcito, y al ver a todos estos deudos su-yos frente a frente, prestos a lanzarse a la lid, el hijo de Kunt [Arjuna],

    28 profundamente movido a compasin y lleno de pesadumbre, habl de esta suerte:

    1 Duryodhana, primognito de los prncipes kurs. Las continuas vejaciones e iniquidades de que fueron objeto los hijos de Pndu por parte de este soberbio y envidioso prncipe, originaron la guerra entre Kurs y Pandavas.2 Hrichkeza, en el original.

  • 56 Bhagavad-Gt

    Arjuna dijo:

    Oh Krishna! Al contemplar aqu a mis deudos y amigos prontos a empearse en una lucha fratricida,

    29 siento flaquear mis miembros y se me seca la boca1; tiembla todo mi cuerpo, y se ponen de punta mis cabellos2.

    30 Gndva3 se me cae de la mano y mi piel se abra-sa; me faltan las fuerzas para sostenerme, y mi cabe-za est como presa del vrtigo.

    31 Veo asimismo, oh T de opulenta cabellera4, si-niestros presagios5 y en verdad, no adivino qu ven-tajas pueden seguirse de aniquilar a mis deudos en sangrienta guerra.

    32 Yo no anhelo, oh Krishna, la victoria ni la rea-leza ni los placeres; pues qu son, Govinda6, para nosotros la realeza y los goces de la vida y aun la vida misma,

    33 cuando aquellos para cuyo bien ambicionamos el poder, la opulencia y el reglo, se hallan aqu apresta-

    1Se me seca la boca o el rostro (mukham). Alusin al reflujo de la sangre al interior del cuerpo por efecto de una fuerte emocin. Esta expresin equivale a palidece o demdase el rostro.2 Otra locucin corriente para expresar el efecto causado por un sentimiento de terror, de angustia, o por algo estupendo, portentoso.3 Literalmente, que hiere en el rostro. Nombre del arco de Arjuna; esta arma estaba dotada de virtudes maravillosas.4 Kezava. Uno de los nombres de Krishna. Vase el Glosario.5 Tales como la aparicin de buitres, carros que marchaban sin caballos, y otras seales mencionadas en el Bhchma Parva, II,17.6 Otro de los nombres de Krishna.

  • Canto I 57

    dos para el combate, despreciando vida y riquezas?34 Preceptores, padres, e hijos, abuelos y nietos,

    tos, padres, polticos, cuados y dems parientes!35 Aunque deba yo perecer a manos de ellos, no

    quiero atentar a su vida, oh matador de Madh1, ni aun para lograr la soberana de los tres mundos2, y mucho menos por el solo dominio de la tierra.

    36 Qu goces podemos saborear, Janrdana3, despus de dar muerte a los hijos de Dhritarchtra? Aun con ser ellos unos criminales, incurriramos en pecado exterminndolos.

    37Indigno, pues, de nosotros sera el matar a los hijos de Dhritarchtra, nuestros allegados. Cmo podramos gozar de un momento de ventura, oh ma-tador de Madh, despus de quitar la vida a aquellos con quienes nos unen vnculos de parentesco?

    38 Y aun cuando nuestros adversarios, cegados por la ambicin, no vean el dao que se origina del exterminio de una familia, ni lo criminal que es tratar con crueldad a los amigos,

    39 no debemos resolvernos a huir de un acto tan execrable, oh Janrdana, cuando vemos el mal que resulta de la destruccin de las familias?

    40 Una vez destruida una familia, desaparecen sus tradicionales prcticas piadosas4; por la abolicin de

    1 Vase la nota correspondiente a la estancia 14.2 La tierra, la regin intermedia y el cielo; o en otros trminos, las mansiones de los hombres, semidioses y dioses. 3 Otro epteto de Krishna.4 Dharmas. La ley brahmnica impona a todo jefe de familia la obligacin

  • 58 Bhagavad-Gt

    tales prcticas, surge la impiedad, que se enseorea de la familia entera1;

    41 por el predominio de la impiedad, oh Krishna, se depravan la mujeres de la familia, y de la depra-vacin de las mujeres, oh descendientes de Vrichni2, nace la confusin de castas3.

    42 Tal confusin lleva al infierno los destructores de la familia y aun la familia misma, puesto que los manes de sus antepasados, careciendo de las ofren-das funerarias de la torta y el agua, se precipitan en el abismo4.

    43 A consecuencia del crimen cometido por aque-llos que destruyen una familia, originando as la con-fusin de castas, se pierden los tradicionales ritos de la casta, as como los familiares.

    44 Y, segn no ensean los Libros sagrados, Janr-

    de velar por el mantenimiento de las prcticas o ceremonias piadosas de la familia, y entre ellas las que beneficiaban a sus antepasados.1 esto es, de todos los sobrevivientes.2 Varchneya, en snscrito. Nombre patronmico de Krishna, derivado de Vrichni, uno de sus antecesores.3 Alusin a la cuatro primitivas castas de la India. o sea, la de los Brhmanas (sacerdotes), Kchatriyas (guerreros), Vaizyas (comerciantes y agricultores) y Zdras (siervos, esclavos y hombres dedicados a los oficios ms viles). esta ltima casta era la inferior.4 Los hindes vienen obligados por los Vedas a ofrecer agua y una torta de arroz, llamada pinda, a los manes de sus antepasados hasta la tercera generacin. Esta ceremonia, designada con el nombre de zrddha, se ejecuta el da de la luna nueva de cada mes. Privados de estas ofrendas fnebres, necesarias para su descanso, los manes de los antepasados pierden su condicin celestial y caen en el infierno (naraka).

  • Canto I 59

    dana, el infierno1 ha de ser la perdurable morada de aquellos cuyos ritos familiares se han perdido2.

    45 Ay de m! Qu abominable crimen vamos a co-meter nosotros, que, seducidos por las delicias de la realeza, nos disponemos a exterminar nuestros pro-pios deudos!

    46 Cunto mejor sera para m que los secuaces de Dhritarchtra, con las armas en la mano, me die-ran muerte en la pelea, hallndome inerme y sin opo-ner yo resistencia alguna!

    Sajaya dijo:

    47 No bien hubo proferido estas palabras, Arjuna, soltando su arco y sus flechas3 en el mismo campo de batalla, se dej caer en el asiento de su carro, con el corazn transido de angustia.

    1 Naraka. Vase el Glosario.2 La institucin de las castas asegura al hombre el conocimiento de lo que ha de hacer para alcanzar la vida eterna. Teniendo cada familia y casta debidamente sealados sus deberes, el Yo nace en una determinada casta y familia, adecuadas a las necesidades de su progreso espiritual. (M. Chatterji).3 Este acto indica la resolucin de Arjuna de adoptar la vida de religioso mendicante.(Chatterji).

  • 60 Bhagavad-Gt

    Asi, en las lecciones (Upanishads) del sagrado BHA-GAVAD-GT, la ciencia de Brahma, el libro del Yoga, en el coloquio entre el bienaventurado Krishna y Arju-na, [es] el Canto primero, intitulado:

    Arjuna-vichda-yoga

  • CANTO II

    Snkhya-Yoga

    Sajaya dijo:

    1 Viendo a Arjuna de tal suerte abatido y lleno de conmiseracin, ansiosa la mirada y arrasados los ojos en lgrimas, el matador de Madh [Krishna] le dijo estas palabras:

    El Seor bendito [Krishna] dijo:

    2 De qu proviene, Arjuna, en estos instantes cr-ticos, ese torpe desaliento, indigno de un hombre de noble raza, esa cobarda que cubre de ignominia y cierra las puertas del cielo?1.

    3 No te abandones, hijo de Prith, a ese afemina-miento, que tan mal cuadra a un hombre como t; aleja de ti esa vergonzosa debilidad de corazn, y le-

    1 Era un deber para los guerreros el conservar inclumes su nombre y fama. Los que moran valerosamente en el campo de batalla lograban la bienaventuranza celeste.

  • 62 Bhagavad-Gt

    vntate, oh terror de enemigos1.

    Arjuna dijo:

    4 Oh matador de Madh! Cmo puedo yo, en me-dio de la pelea, asestar mis armas contra Bhchma y Drona, que tan dignos son de veneracin, oh extermi-nador de enemigos?

    5 En verdad, preferible fuera ir mendigando en es-te mundo un bocado de pan para sustentarme, an-tes que dar muerte a unos maestros tan respetables; pues matando a tales maestros, aunque vidos de bienes y riquezas2, todo cuanto yo gustara estara tin-to en sangre.

    6 No s qu podra sernos mas beneficioso: que no-sotros venciramos a nuestros rivales, o que ellos nos vencieran a nosotros; puesto que esos mismos que tenemos enfrente aprestados para la lid, son los hi-jos de Dhritarchtra, cuya muerte amargara nuestra existencia.

    7 Con el alma oprimida por culpable piedad3, con-fuso el nimo acerca del deber4, a Ti acudo para que me indiques en definitiva cul es el camino mejor;

    1 Parantapa, en snscrito. Vase el Glosario.2 ...Maestros (Gurus), deseosos de nuestro bien, en la traduccin de Mrs. A. Besant.3 En un guerrero es culpable la compasin cuando sta es un obstculo para el cumplimiento de su deber. Algunos traductores y comentaristas toman la voz Krpanya del texto en el sentido de flaqueza o debilidad, relacionando este pasaje con lo expuesto en el Canto XVIII, 43. 4 Dharma.

  • Canto II 63

    y como discpulo tuyo, te ruego con rendimiento me instruyas.

    8 Pues nada veo que pueda disipar la angustia que embarga mis sentidos, aun cuando obtuviera yo una amplia y sin rival soberana de la tierra, y aun el su-premo dominio de los Dioses.

    Sajaya dijo:

    9 Luego que en tales trminos se hubo expresado, Arjuna, dirigindose a Govinda [Krishna], oh vence-dor de enemigos, aadi: No quiero pelear; y dicho esto, guard silencio.

    10 Entonces el hroe de rizada cabellera1, sonrien-do ligeramente, oh hijo de Bharata, habl de esta suerte al Prncipe, que tan pesaroso y desalentado se mostraba entre ambos ejrcitos:

    El Seor bendito dijo:

    11 Te ests lamentando por quienes no debes la-mentarte, bien que tus palabras son de sabidura2. El hombre verdaderamente sabio no tiene lgrimas ni

    1 Hrichkeza, sobrenombre de Krishna.2 Palabras que suenan como sabias, pero que carecen del profundo sentido de la sabidura dice Mrs. A. Besant comentando este pasaje. Segn G. R. S. Mead, esta frase es irnica; cosa que podra darse por cierta si la frase terminara con un punto de admiracin; pero desgraciadamente, ste y otros muchos signos ortogrficos faltan en la lengua snscrita. T expresas palabras de sabidura (en lo referente a lo dicho en el Canto I, 38 y sigtes.), pero al propio tiempo muestras tu inconsecuencia, porque los verdaderos sabios no lloran por los vivos ni por los muertos. (Comentario de Zankarchrya).

  • 64 Bhagavad-Gt

    para los muertos ni para los vivos1.12 Pues Yo mismo jams he carecido de existencia,

    ni t tampoco, ni estos prncipes2 que aqu ves; ni en lo venidero3 ninguno de nosotros dejar de existir.

    13 As como el Habitante4 de este frgil cuerpo atra-viesa en l la infancia, juventud y vejez, as tambin, pasando ms tarde a otro cuerpo, empieza en l nue-va carrera. El sabio no se turba por eso.

    14 Mas, oh hijo de Kunt, las impresiones5 de los objetos de los sentidos, de las cuales se originan calor y fro, sufrimiento y placer, son efmeras y estn su-jetas a incesantes vaivenes. Sobreponte, pues, a ellas con valor, oh descendente de Bharata6.

    15 Porque el hombre sabio, a quien no turban tales impresiones, oh prncipe de los hombres, y permane-ce inmutable lo mismo en el dolor que en el placer,

    1 la vida y la muerte no son ms que dos fases o aspectos diversos de la Vida nica; en realidad, la muerte no existe. El Espritu, el verdadero Yo, como partcula segregada de la Divinidad y de la naturaleza idntica a la de ella, es inalterable y eterna, siendo, por lo tanto, la inmortalidad uno de sus atributos.2 hay absoluta identidad entre todos los espritus individuales, as como entre stos y el Espritu universal.3 Despus de la separacin o desintegracin del cuerpo. (Chatterji).4 El Espritu o Yo superior del hombre.5 Sparzs. Relaciones, contactos o choques de la materia con los rganos de los sentidos.6 Heroico antecesor de Arjuna. El dios menciona este personaje con el objeto de infundir valor al abatido prncipe; mientras que en otros pasajes, recuerda a Arjuna el nombre de su madre, Kunt o Prith, para echarle en cara su falta de firmeza.

  • Canto II 65

    est acondicionado para la inmortalidad1. 16 Lo que no es real carece en s de existencia, y lo

    que es real jams deja de existir2. El lmite que separa lo uno de lo otro es claramente percibido por aquellos que ven la Verdad.

    17 Sabe asimismo que es eterno e indestructible AQUELLO que despleg el Universo y que todo lo lle-na3. Quin, pues, ser capaz de anonadar lo Impe-recedero?

    18 Estos cuerpos son simples envolturas mortales, finitas, del Espritu eterno, indestructible e incon-mensurable que est en ellos encarnado. As, pues, decdete a pelear, hijo de Bharata.

    1 Nirvna.2 Si bien la materia primordial es segn los sistemas Snhkya y Yoga eterna e indestructible, el cuerpo y todas las dems formas transitorias de la materia no tienen existencia real o absoluta, sino puramente condicional y finita. En la forma testa del sistema Kapila, el Espritu Supremo incluye en s mismo todo ser, siendo la materia slo una parte inferior de la naturaleza dual de la Divinidad (VII, 4 y 5), una forma ilusoria y pasajera en la cual el Espritu ha velado temporalmente su verdadera naturaleza, y que al fin ser absorbida en la naturaleza divina de la cual sali. la materia, pues, no ha surgido de la nada, porque todo cuanto existe ha de haber emanado de una entidad existente; ni tampoco puede volver a la nada, al no-ser, al completo aniquilamiento. Segn reza el antiguo apotegma: Ex nihilo nihil, et in nihilum nihil potest reverti. (De la nada, nada, puede salir; y a la nada, nada puede volver). 3 El Ser Supremo es a la vez causa eficiente y causa material del universo, o, segn se expresa en una grfica comparacin, es a un tiempo el alfarero y la materia de que se forma la vasija. La creacin es, en realidad, la emanacin de la materia primordial (prakriti), que conforme se ha dicho en la nota precedente, es una parte del Ser Supremo.

  • 66 Bhagavad-Gt

    19 Obcecados estn quienes opinan que el Espritu mata o se le puede matar; pues ni mata ni puede ser matado.

    20 Nunca nace, nunca muere; ni tampoco, habien-do sido en lo pasado, puede jams dejar de ser. No nacido, inmortal, sin principio ni fin, no muere cuan-do se mata el cuerpo.

    21 Aquel que sabe, hijo de Prith, que el Espritu es indestructible, eterno y no est sujeto al nacimiento ni a la muerte, cmo puede matar a alguien, o hacer que sea matado?

    22 De la propia manera que el hombre, desechan-do sus vestiduras viejas, se pone otras nuevas, as tambin el Espritu, despus de abandonar sus cuer-pos gastados y caducos, se encarna en otros nuevos cuerpos.

    23 Ninguna arma puede herirle, ni el fuego que-marle; el agua no lo humedece, ni el viento lo seca.

    24 Es invulnerable, refractario al fuego, incapaz de humedecerse y de secarse; es imperecedero, omnipe-netrante, permanente, inmvil y eterno;

    25 es declarado invisible, incomprensible e inmu-table; y pues sabes que stos son sus atributos, Arju-na, no tienes que angustiarte.

    26 Mas aun cuando t imaginaras que el Espritu repetidamente nace y muere1, no por ello has de la-mentarte as, oh t de poderoso brazo2;

    1 Esto es, nace y muere juntamente con cada uno de los cuerpos en que reside.2 Mahbah, vocativo de mahbhu (de grande o poderoso brazo). Epteto

  • Canto II 67

    27 porque de igual manera que todo cuanto ha na-cido debe infaliblemente morir, as tambin todo lo que ha muerto tiene que renacer con seguridad. As que, no es razn que te aflijas por aquello que no hay medio de evitar.

    28 Slo en su estado intermedio son manifiestos los seres, hijo de Bharata; su origen y su fin1 escapan a la percepcin del hombre. Qu motivo hay, pues, para entristecerse?

    29 Unos consideran el Espritu como una mara-villa2, otros hablan de El como un portento, y otros oyen hablar de El como un prodigio; pero nadie, aun despus de or3, es capaz de comprenderlo.

    30 Siendo eterno e invulnerable el Espritu que mo-ra en el cuerpo de cada ser, no tienes que entristecer-te por ninguna criatura viviente, oh hijo de Bharata.

    31 Por otra parte, considerando los deberes inhe-

    de los prncipes arios.1 Comprese esta estancia con el siguiente pasaje de sir W. Hamilton: Universo no es ms que un medio entre dos extremos, ambos inconcebibles. (Lectures on Metaphysics). El estado intermedio es la vida presente, en la cual el Espritu se halla revestido de un cuerpo visible. Las fases de la existencia fsica cambian sin cesar. En su estado pre-natal, los cuerpos estn confundidos en la infinita masa de materia primordial indiferenciada (prakriti); surgen de ella hacindose manifiestos durante el tiempo de la vida, y al llegar el momento de la muerte o disolucin, vuelven al seno de dicha materia primitiva, absorbindose y desapareciendo en su masa. Slo el espritu premanece inmutable.2 Esto es, no comprenden que es el Yo supremo que reside en lo ntimo de su ser.3 Despus de (ver, hablar y ) oir...traducen algunos, atenindose al comentario de Zankarchrya.

  • 68 Bhagavad-Gt

    rentes a tu casta, no has de arredrarte ni vacilar un momento, pues para un Kchatriya1 nada hay mejor que pelear por una causa justa.

    32 Afortunados aquellos guerreros, hijo de Prith, a quienes se les brinda ocasin para un combate tan glorioso, que les abre de par en par las puertas del paraso!2.

    33 Mas si, olvidando las obligaciones de tu casta, te niegas a tomar parte en tan legtima lucha, falta-rs a tu deber, mancillars tu honor e incurrirs en pecado.

    34 Las gentes pregonan sin cesar tu eterno baldn; y para todo hombre bien nacido, la deshonra es peor que la muerte.

    35 Los jefes de gran carro pensarn que rehuyes el combate por cobarda, y aquellos mismos que ms te colmaban de elogios, te mirarn luego con desprecio.

    36 Tus adversarios te acriminarn en trminos ta-les que la lengua se resiste a proferir, y harn es-carnio de tu valor y pericia. Puede haber algo ms afrentoso?

    37 Si sucumbes en la lid, se abrirn para ti las puertas del cielo; si triunfas, el seoro sobre la tierra ser el galardn de tu victoria. Animo, pues, hijo de Kunt! Levntate firmemente resuelto a pelear.

    38 Haciendo que para ti sean iguales el dolor y el placer, la ganancia y la prdida, la victoria y la de-

    1 Persona perteneciente a la casta militar, segunda en categora.2 El guerrero que, peleando por una causa justa, muere en el campo de batalla, va inmediatamente al cielo de Indra.

  • Canto II 69

    rrota, disponte a combatir; de esta suerte evitars el pecado.

    39 Las enseanzas que acabo de exponerte son concernientes a la doctrina Snkhya1. Escucha ahora las relativas al Yoga2, con ayuda del cual, oh hijo de Prith, te liberars de las cadenas de la accin3.

    40 En l no se malogra ningn esfuerzo4, ni hay que temer mal resultado alguno5. Una mnima parte de esta piadosa prctica es suficiente para salvar del gran peligro6.

    1 Uno de los seis sistemas filosficos de la India. Algunos comentadores opinan que la voz Snkhya se refiere aqu ms bien a la doctrina del verdadero conocimiento del Espritu o Realidad suprema, de la inmortalidad del Yo y su liberacin por medio de tal conocimiento.2 Otro de los sistemas de filosofa hind. Segn expresa Zankara en su comentario, este yoga constituye el culto de la divinidad (Izvara), y consiste en la prctica de la meditacin (samdhi), como medio conducente a la liberacin del Yo, o en la ejecucin de las obras sin apego ni miras interesadas, despus de sustraerse a las influencias de los pares de contrarios. (Vase el Glosario).3 Cada obra o accin liga en cierto modo a su autor, puesto que sus consecuencias, lo mismo si son buenas que si son malas, caern indefectiblemente sobre l en la vida presente o en las venideras. Por esta razn las obras son una poderosa causa de renacimiento. la aspiracin de aquel que se aplica al yoga es librarse de los resultados buenos o malos de las acciones (resultados, por otra parte, temporales), y lograr por medio de la meditacin continua la unin mstica (yoga) con la divinidad y la absorcin final en su esencia. Entonces el yogui deja de estar sujeto al renacimiento y se libra para siempre de toda relacin con la materia, fuente de todo mal y dolor.4 Vase: VI, 37 a 45.5 Vase: VI, 40.6 Bhaya (peligro, temor, desgracia). Este gran peligro o mal es la vida

  • 70 Bhagavad-Gt

    41 Aqu no hay ms que un pensamiento1 nico, de naturaleza fija y constante, oh descendiente de Kur; mientras que los pensamientos de los inconstantes se ramifican hasta lo infinito2.

    42 Floridos textos recitan los ignorantes que se complacen en las palabras de los Vedas3 , hijo de Pri-th, exclamando al fin: No hay nada como esto4.

    43 Siendo de naturaleza5 sensual y considerando el cielo6 como el sumo bien, recitan halagadores tex-tos, que prometen un ventajoso renacimiento como premio de sus obras y prescriben muchas y diversas ceremonias enderezadas al logro de goces y podero.

    transmigratoria, la existencia terrena o condicionada, en formas o condiciones cada vez inferiores. Vase: XVI,19, 20.1 Buddhi.2 el verdadero yogui concentra todo su pensamiento en un solo objeto: la liberacin del Yo; mientras que los pensamientos de los hombres inconstantes son tan innumerables como las cosas a que tienden sus deseos y como los actos que practican para lograrlas. (Coment. de Rmnujchrya).3 Sagradas Escrituras de los hindes. En los Vedas se encuentran numerosos pasajes que halagan la vanidad humana, tales como :Inagotable es el mrito de aquellos que practican el sacrificio Chturmsya. Los ignorantes, satisfechos con la letra muerta de los Libros sagrados, no se toman el trabajo de inquirir la Verdad real contenida en sus pginas. 4 Nada hay fuera de esto; Ya hay bastante con esto, en otras traducciones.5 Atma, en snscrito.6 Svarga, paraso de Indra, etc. Alusin al estado puramente subjetivo o ilusorio, de perfecta felici