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  • DE LA ESCRITURA DE ALBALAES A LA HUMANSTICA, UN PARNTESIS EN LA HISTORIA DE LA ESCRITURA

    Dr. D. Blas Casado Quintanilla Catedrtico de Paleografa y Diplomtica

    Universidad Nacional de Educacin a Distancia

    Queremos exponer el estado de los conocimientos sobre la escritura en la que se escribieron una gran cantidad de los documentos desde mediados del siglo XIII hasta finales del siglo XV y principios del siglo XVI. Centra-remos nuestra atencin en el anlisis de las escrituras cursivas y documenta-les que se conocen con los nombres de Albales, y cortesana, y los comien-zos de la humanstica. Somos conscientes de dejar a un lado las llamadas escrituras librarias y aquellas gticas que se sitan a medio camino entre las librarias y las cursivasF1F. Desde el punto de vista geogrfico, nos ocupare-mos casi exclusivamente del desarrollo escriturario en el reino de Castilla y Len, sin que esto sea obstculo para hacer referencias a todos los reinos peninsulares, e incluso, a los reinos extra pirenaicos.

    Todos los manuales de Paleografa dedican sendos captulos a las escri-turas ms sealadas en aquel reino y siglos: en uno, estudian las llamadas letras de privilegios o minscula diplomtica y la de albales; en otro, la de-

    1 Mara del Carmen LVAREZ MRQUEZ, Escritura latina en la Plena y Baja Edad Media: la llamada gtica libraria en Espaa, Historia. Instituciones. Docu-mentos, 12 (1986), pp. 377-410. Mara Josefa SANZ FUENTES, Paleografa en la Baja Edad Media castellana, Anuario de Estudios Medievales, 21 (1991), pp. 520-545. Jos Manuel RUIZ ASENCIO, Coleccin documental del archivo de la cate-dral de Len, vl. VIII, 1230-1269, Len, 1993, p. XXVIII.

  • BLAS CASADO QUINTANILLA

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    nominada escritura cortesana y procesal. En estos estudios se exponen las cuestiones de carcter general relativas a ambos tipos de escritura; se expli-can y dibujan cada una de las letras segn los trazos realizados por los ama-nuenses de cada una de las pocas y sistemas grficos y se hace una buena descripcin de la forma de las letras. Reconocemos lo meritorio del sistema descriptivo de las formas de las letras para el aprendizaje y para la lectura de los documentos escritos en estos sistemas grficos. Aceptada esta des-cripcin, nos ocuparemos de realizar un estudio analtico del ductus de cada una de las letras que componen los alfabetos de la letra de albales y su de-rivacin hacia la cortesana y posteriormente a la procesal, sealando el hilo conductor que enlaza las tres variedades grficas y que son caractersticas de la corona de Castilla a lo largo de los siglos ms arriba indicados. Nos ocuparemos, por tanto, no de la Paleografa de lectura, aspecto bien estu-diado, sino que fijaremos nuestra atencin en la escritura como un elemento ms de la transmisin cultural. En la escritura no se dan saltos grficos, por ello es imposible determi-nar con exactitud el tiempo en que una escritura aparece en un territorio. No se puede hablar de uno o dos aos, sino que, rememorando el pensamiento de Tito Livio, ser necesario situar el proceso de aparicin de una forma de escritura en un espacio mnimo de una o varias dcadas, porque la lentitud en la asimilacin de la novedad grfica puede extenderse durante alguna, incluso algunas generaciones, de escribientes debido tanto al apego al mode-lo anterior como al mayor o menor grado de imitacin del nuevo. Bajo el trmino escritura tenemos que colocar varios elementos de estudio: las letras y sus ligaduras, las abreviaturas, los signos de puntua-cin, los numerales, etc. Dejamos los otros objetos de anlisis y vamos a fijar nuestra atencin en el ms importante de todos ellos: las letras. 1.- El anlisis de las letras. El mtodo a seguir en el anlisis de la letra ya ha sido formulado de manera clara y de forma progresiva. A tenor de lo que nos dice De Bo-ard, los eruditos alemanes, siguiendo a von Sickel, sealaron que el ductus es: " la direction du trac, que lon peut encore reconnatre la manire parti-

  • LA LETRA DE ALBALAES

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    culire dun scribe, distinguer entre plusieurs mains" F2F. Battelli afirm que en la letra " debemos observar no tanto la forma de su apariencia exter-na, cuanto el ductus, esto es, el modo como estn trazadas las letras; as podremos establecer la modalidad de su realizacin en los elementos esen-ciales"F3F. Mallon, ya en el ao 1937 expuso su pensamiento acerca del mtodo a seguir en el anlisis de las letrasF4F, aunque aos despus formul con mayor precisin el principio metodolgico. Se trata no slo de indicar el ductus, tal como se vena entendiendo, sino de determinar " en qu manera los trazos fueron realizados, esto es, el orden y el sentido en el que fueron ejecuta-dos"F5F. El ductus es, segn Mallon, el elemento conductor y organizador de toda la historia de la escritura. Este autor ampli el campo de anlisis con relacin a los autores anteriores. Adems del ductus, ser necesario obser-var otros elementos: la forma; el ngulo de escritura; el mdulo, esto es, las dimensiones de ancho y alto de la letra; el peso de la escritura, que de-pende del instrumento escriptorio y la colocacin del soporte con relacin a la postura del escriba. Indica tambin que en el anlisis es preciso contem-plar la incidencia proporcionada por la materia escriptoria. Gilissen, veinte aos ms tardeF6F, hace un estudio pormenorizado y sis-temtico del mtodo establecido por Mallon y aade nuevos aspectos de anlisis dentro de los elementos sealados por ste. Recientemente ha vuelto sobre la cuestin del ductus, incorporando el concepto del " ductus comple-to"F7F. Entiende por ductus completo los trazos no escritos o dibujados en el aire por el escriba en los movimientos que hace con la mano para escribir los distintos trazos. A partir de la observacin de este ductus terico afirma

    2 A. de BOARD, Manuel de Diplomatique, Paris 1929, p. 227. Adems habla del mdulo: "le module varie, comme de juste, avec la dimension du parchemin" 3 J. BATTELLI, Lezioni di Paleografia, Ciudad del Vaticano 1949, p. 56. 4 Jean MALLON, Le probleme de levolution de la lettre, Arts et Mtiers graphi-ques, 59 (1937). ID, Remarques sur les diverses formes de la lettre B dans l criture latine, Bibliotheque de lEcole des Chartes, 99 (1938). Cfr. J. MALLON, De lcriture, Paris 1982. 5 Jean MALLON, Paleographie ramaine, Madrid 1952, p. 21 y ss. 6 L. GILISSEN, Lexpertise des critures medievales, Belgica 1973, pp. 15-54. 7 L. GILISSEN, Analysis et evolution des formes graphiques, Anuario de Estu-dios Medievales, 21 (1991), pp. 323- 346.

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    que: " un mme ductus engendre des formes diffrentes"F8F. Gilissen, en su obra L expertise des critures medievales, incorpora un instrumento ms a tener en cuenta en un estudio analtico de las letras: el estilo de escritura. El estilo, no es un elemento nuevo de la escritura que deba ser aadido o yuxtapuesto al ductus, al mdulo o a la misma forma; es una manera de hacer la escritura que repercute sobre todos los otros elementos estudiados y que afecta y atae a todo el acto de escribir. Dado que la escritura es, ante todo, " un juego de signos convencionales" se admitir que el estilo tiene dos vertientes de anlisis: uno, la morfologa esencial de cada tipo de letra en s misma, esto es, la letra canonizada en cada momento de la evolucin de la escritura; otro, la manera particular del trazado de una escritura por parte de un escriba, quien marcar las variaciones grficas personales e in-dividualizadas, sin abandonar el modelo perfecto de ejecucin de los sig-nos de una determinada forma de escritura; por esta va se pueden identifi-car la diversidad de manos que hayan intervenido en un solo manuscrito.. Por tanto, el estilo es presentado por el autor desde la ptica del amanuense, con las variaciones que cada persona introduce en la ejecucin de los trazos convencionales de una escritura, y desde la ptica de la letra en s misma, la cual tiene sus formas tpicas a pesar de las diferencias aportadas por cada escriba.

    Todo ello porque el sistema de escritura latino es extraordinariamente tolerante en cuanto a las formas que sus letras como signos convencionales pueden revestir; acerca de esto da fe la historia de la escritura, donde pode-mos contemplar los mismos signos con muy distintas grafas. Cualquier tipo de escritura admite tambin un buen nmero de variantes dentro de lo que podramos llamar el canon de perfeccin propio de una escritura concre-ta: visigtica, carolina, gtica, cortesana, ... siempre y cuando las variantes introducidas no destruyan los elementos de reconocimiento comnmente asignados a un tipo de escritura, porque en caso de destruccin de stos, es-taramos en un nuevo proceso de evolucin escrituraria y lejos de la que hemos canonizado.

    8 Ibid., p. 329. En sta y en la pgina anterior desarrolla el esquema del ductus com-pleto, tomando como base los trazos y su sucesin y sentido en la letra " E ".

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    2.-El nombre de la letra de Albalaes. Ms all de los Pirineos, frontera geogrfica y hasta poltica pero no cultural, suele situarse el lugar de origen de la escritura carolina y la gtica, escrituras que nuestros "escriptoria" conocieron y utilizaron. En estos mismos lugares geogrficos, se ha elaborado una nomenclatura F9F que hace referencia a los citados tipos grficos y su evolucin posterior, tanto en lo que atae a aquellos pases europeos, como en lo que toca a los peninsula-res. Siguiendo aquel esquema de trabajo se ha denominado gtica cursiva a la escritura, sin duda cursiva y derivada de la gtica, que aparece en Len y Castilla